Pedanías

El poblamiento de Las Torres de Cotillas se distribuye en un casco urbano y seis pedanías (Los Pulpites, La Florida, La Media Legua, La Loma, San Pedro y La Condomina) que concentran por sí mismas uno de cada 7 habitantes del municipio.

Constituye un enclave privilegiado debido a su fácil acceso a las principales vías de comunicación de la Región de Murcia y al Arco Levantino y Mediterráneo en general.

Es la pedanía más poblada de cuantas conforman el término municipal torreño y su cercanía al casco urbano de la localidad hace que Los Pulpites se haya convertido más en un barrio propiamente dicho albergando en su seno infraestructuras públicas en constante crecimiento (IES “Salvador Sandoval”, Colegio Público “Joaquín Cantero”, Centro de Atención a la Infancia “Titina”, Centro Multiusos, Consultorio de Salud de Atención Primaria…) así como zonas de verdes de gran extensión (el Parque Paco Rabal es buena muestra de ello).

Rodeada aún del paisaje de huerta típico de la zona de la Vega Media, Los Pulpites acoge un gran número de zonas residenciales que resaltan día a día su carácter de barrio joven y renovado al hacerlo atractivo para muchas familias que eligen Las Torres de Cotillas como municipio de residencia.

Entre sus principales monumentos destaca el Templo Parroquial dedicado a la Virgen de la Asunción y construido en la década de los años del pasado siglo siendo su amplia zona de parque y jardín punto de celebración en el mes de agosto de sus fiestas patronales.

En la Vega Media, junto al curso del río Mula, se extiende esta pedanía que debe su nombre a una finca en la que quedaba instalada una fábrica conservera de los años treinta del siglo XX, cuya marca de productos había adoptado la denominación del paraje y que trasladó a mediados de siglo a su nueva ubicación en Las Torres de Cotillas.

Este barrio cuenta con modernos equipamientos públicos donde cabe destacar el IES número 2, el Colegio Público “Vista Alegre”, el Centro Social-Vecinal así como pistas polideportivas sin olvidar un proyectado Centro de Salud dotado de un nutrido conjunto de prestaciones y medios humanos.

La creación de zonas residenciales y su condición equidistante entre los cascos urbanos de Las Torres de Cotillas y Alguazas y los Polígonos Industriales circundantes del término municipal torreño hacen de La Florida un espacio en constante avance .de primaria.

La historia documental de La Florida es moderna, ya que no es hasta el pasado siglo XX cuando la actividad conservera permite que se eleve su demografía, siendo entonces el germen de la pedanía un núcleo poblacional de viviendas familiares con huertos. Pero a pesar de su juventud, existen restos hidráulicos cercanos al curso del río Mula (la “Peñeta”) que indican un origen medieval en su poblamiento.

Aunque la ermita de La Florida, dedicada a la Virgen del Pilar, fue construida en los años setenta, el lugar celebró sus fiestas patronales desde tiempo inmemorial y, hoy día, asisten un gran número de vecinos torreños así como visitantes del entorno comarcal.

En las inmediaciones del barrio se extiende un vasto espacio de polígonos industriales, donde desarrollan su actividad económica empresas dedicadas a sectores punteros en el plano productivo regional y nacional.

En la zona sur de Las Torres de Cotillas se sitúa la pedanía de La Media Legua, extendiéndose a lo largo y ancho de una de las zonas de relieve más alto del término municipal en un área de campos abiertos y suelos cálcicos cercana a una conocida rambla transversal a la carretera comarcal, la Rambla Salada.

El crecimiento de este barrio se debe, entre otras cosas, a la gran aportación de suelo industrial realizada en sus inmediaciones, factor que ha favorecido el continuo establecimiento de empresas y factorías de distinto tipo.

Si La Condomina, San Pedro, La Florida o La Loma participan como  pedanías de mayor herencia histórica, La Media Legua es un barrio mucho más joven que crece rápidamente tanto en el perfil económico como en sus niveles demográficos.

Si bien la pedanía depende del centro urbano de Las Torres en el ámbito administrativo, cuenta con una escuela unitaria que da servicio a los alumnos de primaria del barrio así como de un Centro Social equipado con una serie de servicios y actividades de carácter formativo, recreativo, …, sin olvidar las pistas polideportivas en los contornos de su ámbito territorial.

Desde los años ochenta, La Media Legua cuenta con un lugar de culto que depende del templo de Los Pulpites, celebrándose en esta ermita dedicada a San Francisco las fiestas patronales durante el mes de octubre.

La Loma queda al oeste de Las Torres de Cotillas, en una zona de llanura y suelos de caliza y arcilla, y su historia, de pedanía agrícola e influenciada por la cercanía de los dos cursos relevantes de la Vega Media (Segura y Mula), siempre ha estado ligada al devenir del pueblo principal. Pero un dato documentado en el último tercio del XX aportó una nueva visión a la realidad histórica y arqueológica de Las Torres de Cotillas, La Loma y el área geográfica de la Vega Media.

En algunos puntos del entorno de La Loma se encontraron restos arqueológicos de época romana, siendo los más relevantes aquellos que se catalogaron como termas o baños, restos que están sepultados bajo construcciones.

Los restos han sido fechados en los siglos I-II d. J.C. La altura media de sedimento natural sobre los niveles arqueológicos superaría el metro de espesor, factor que explicaría la escasez de materiales arqueológicos que encontramos en superficie. Las estructuras encontradas correspondían a un sistema de baños, ya fueran públicos o privados.

No muy alejadas de estas termas se encontrarían restos pertenecientes a una necrópolis. Los materiales en superficie fueron escasos y muy fragmentarios. La casi totalidad de los hallazgos significativos del yacimiento se produjeron de forma fortuita por los vecinos del lugar.

Desde sus orígenes conocidos y documentados La Loma ha sido un asentamiento dedicado a la agricultura de regadío conociendo en el siglo XX un despegue económico sin parangón en otras épocas de su historia y que vino de la mano de la instalación de fábricas conserveras. La dotación de espacios públicos como el Centro Vecinal “Joaquín Fernández” responde a ese carácter de La Loma de núcleo poblacional en constante actividad que compagina con el desarrollo sostenible en un incomparable marco de huerta tradicional murciana.

En 1974 los propios vecinos costearon la construcción de su ermita, dedicada a San Joaquín, con una pequeña plaza ajardinada que disfrutan como espacio de ocio.

La Loma celebra sus fiestas patronales en el mes de julio.

En Las Torres de Cotillas existieron en época musulmana dos alquerías o núcleos de población rural diferenciados: Alguaza de Cotillas (Cotillas la Vieja y Benahendín. Alguaza de Cotillas se localizaba en la actual pedanía de San Pedro, pero existía desde antes de la llegada del Islam a la Península Ibérica. La palabra Cotillas deriva del topónimo “qutyya”, identificada con una población de origen visigodo. “Alguaza” es un topónimo árabe, que significa “la de en medio”. La causa de este nombre sería, al igual que la vecina localidad de Alguazas, por encontrarse muy cerca de los dos cauces fluviales de la zona: el Segura y su afluente el Mula. Mucho menos se sabe acerca de la posible localización de la alquería musulmana de Benahendín. Parece ser que pudo hallarse en algún caserío desaparecido del término municipal o bien en el yacimiento tardorromano de La Loma, aunque nada de esto es seguro.

Los musulmanes que habitaban Las Torres de Cotillas, de manera significativa en el Barrio de San Pedro, vivían de la agricultura de regadío en régimen de minifundio. Ya en época islámica, al igual que en la actualidad, el regadío de la comarca partía del azud de Archena, donde tomaban aguas dos acequias. La Mayor de Molina regaba la margen izquierda y la Mayor de Alguazas la margen derecha. Esta última regaba los huertos de Archena, Alguazas, Ceutí y Cotillas, formando lo que en época cristiana se conoció como el Heredamiento Mayor de Alguazas.

El poblamiento rural musulmán se organizaba en alquerías, es decir, pequeños núcleos rurales donde los campesinos que trabajaban la tierra eran, a la vez, dueños de ella y uno de esos asentamientos era el Barrio de San Pedro torreño. La población mahometana ejercía una serie de derechos comunales, en cuestiones tan vitales como el reparto del agua para riego. Las alquerías solían ser habitadas por miembros de una misma tribu o clan, cuyo apellido daba lugar a topónimos como Benahendín.

Otro de los aspectos que resaltan la importancia histórica del Barrio de San Pedro (también denominado Cotillas la Antigua por ser el germen de la localidad torreña en 1318 como señorío) es el de haber acogido el primer lugar de culto cristiano conocido en la Villa. Su actual ermita, reemplazando a la vetusta posiblemente alzada en el siglo XIV, se construyó a finales del siglo XIX, conservando un hermoso misal editado en 1859. Las medidas del edificio son de 6 x 5,23 metros. La imagen de San Pedro Apóstol lleva expuesta a piedad popular en torno a 130 años. En 1979 esta iglesia sería restaurada.

Durante de la década de los 80 y 90 la ermita sufrió intensas reformas hasta ofrecer edificio que conocemos hoy día. Independientemente de la talla de San Pedro, la ermita alberga un Corazón de Jesús y una Virgen del Carmen, de reciente factura. Cabe señalar que esta iglesia dispuso inicialmente de cementerio propio, en desuso desde hace mucho tiempo.

En la actualidad el Barrio de San Pedro, próximo a la confluencia de los ríos Segura y Mula, en los confines de Las Torres de Cotillas con Alguazas, es un entorno que ha sabido conservar su espacio tradicional huertano con la modernidad y el progreso, como lo prueba que en su superficie cuente con áreas industriales, de servicios, espacios verdes, zonas residenciales y una rica dotación de equipamientos sociales, de ocio, culturales, deportivos, escolares,…, donde su Centro Vecinal concentra una nada desdeñable porción de la vida pública de la pedanía.

Sus fiestas patronales en honor a San Pedro son otra de las muestras de la vitalidad de un barrio que tiene el privilegio de ser la cuna del municipio torreño como tal.

La Condomina, que toma su nombre de la acequia homónima murciana que atraviesa su contorno, es la pedanía menos poblada de Las Torres de Cotillas.

Estando asentada en pleno corazón de la huerta tradicional, en un entorno apacible de viviendas rurales y de recreo y ocio, La Condomina está a un tiro de piedra tanto de su barrio hermano de La Florida –donde la única frontera artificial que las separa es la línea de ferrocarril Madrid-Cartagena, vadeable con un paso subterráneo- como de San Pedro, con el que comparte Alcalde pedáneo y asociación vecinal.

Con un doblamiento humano que remonta sus orígenes a épocas romanas pero datados en fuentes documentales desde el pasado musulmán medieval, La Condomina ofrece al visitante como preclaro monumento su ermita levantada en los años setenta del pasado siglo y dedicada a San José, patrón y protagonista de sus fiestas patronales de marzo.